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MIRRORSTROKE transforma el hall de Apolo en una escritura suspendida de Alicia Gimeno

Vie. 22 Mayo

MIRRORSTROKE transforma el hall de Apolo en una escritura suspendida de Alicia Gimeno

La instalación MIRRORSTROKE, de la artista barcelonesa Alicia Gimeno, transforma el hall de Apolo en un espacio suspendido donde la línea se convierte en materia y gesto. A través de un conjunto de formas flotantes, la pieza explora una caligrafía expandida que abandona el plano para habitar el aire. Los trazos, convertidos en objetos reflectantes, capturan la luz, el movimiento y fragmentos del espacio que los rodea, generando una presencia viva y cambiante.

Suspendidas sobre el público, las formas aparecen como escrituras detenidas en el tiempo, una coreografía de líneas espejo que se activa con cada desplazamiento del espectador. La instalación evoluciona constantemente según la posición de quien la recorre y la atmósfera variable del espacio, revelando una dimensión perceptiva en la que la obra no es fija, sino relacional. Cada reflejo introduce una nueva lectura, un fragmento que descompone y reconfigura el entorno.

El trabajo de Gimeno se sitúa en la intersección entre la pintura y la escultura, investigando las posibilidades expresivas de la línea desde un lenguaje esencial. Formada en diseño gráfico durante su etapa en México, su práctica recoge influencias de la caligrafía oriental: trazos mínimos, gestos contenidos y una abstracción orgánica que evoca lo botánico sin representarlo de manera literal. En MIRRORSTROKE, esta sensibilidad se despliega en un paisaje suspendido que convierte el gesto en experiencia espacial.

 

Art Meets Apolo, un puente vivo entre el arte y el clubbing
La instalación se enmarca en el proyecto Art Meets Apolo, una propuesta expositiva multidisciplinar que busca unir el arte y el clubbing desde la mirada de artistas barceloneses y residentes. Por este ciclo han pasado obras de Pedro Torres, Mónica Rikić, Jordi Gispert Pi, Alba Rihe, Sejal Parekh, Milica Lukic, Miroslav Perković, Andrei Warren, Antoni Miralda, Anna Carreras, Oscar Zabala y Martín Vitaliti.

El proyecto nace de la colaboración con LAB36 y Galeria Senda, tejiendo vínculos entre dos universos que comparten públicos, metodologías y experiencias, con un objetivo común: fortalecer y dar visibilidad a la cultura local.