El dúo de postrock Retirada pasa a la final

El Bala Perduda sigue muy en forma. Será por las bandas semifinalistas, por el buen rollo que año tras año se va contagiando o será por los shows de Joan Colomo como nuevo presentador… Lo que está claro es que las bandas suben al escenario con ese entusiasmo de enfants terribles para unirnos a todos (indies, folkies, hardcoretas, rockeros, metaleros…) y darnos lo que nos va: la (buena) música en vivo.

Los primeros en estrenar la cuarta edición fueron los Juárez, que calentaron el ambiente con su rock indie que a momentos recordaban al ‘Verano Fatal’ de Christina Rosenvinge y Nacho Vegas. Por ejemplo con la canción que abrieron la noche ‘Ciempiés’, un tema que se desarrolla con un sólo acorde. A los pamploneses se les notaban los años de carretera, ya que todos ellos (Cristina, Jose, Alberto y Íñigo) han sido miembros de bandas como Astrovandals, Las Culebras, Reina Republicana, Tristessa y Bubbles.

Presentaron las canciones de su último disco (‘Caléndula’, 2016) como ‘La huida’ y ‘En el jardín’, mientras que en la segunda parte del concierto, Juárez apostó por tocar tres temas de su demo ‘Escafandra’ (2014). Por ejemplo la brutal ‘Tú y yo en el Tobogán Vampiro’ y la introspectiva ‘Luficer’. “Hemos teloneado tanto a Triángulo de Amor Bizarro como a los Flamin Groovies, que no tienen nada que ver. Somos muy rockeros para los indies, y muy indies para los rockeros”, bromeó el bajista (Alberto) unos minutos antes de empezar el concierto.

Los segundos en subirse al escenario fueron los Weinf, capitaneados por Dani Ruiz, compositor y alma del proyecto. Con tan solo 22 años y de formación autodidacta, Weinf reconoce que detrás de ese mote se oculta “la peor de las peores historias de todos los nombres”. Probablemente, los Weinf fueron los más virtuosos y los más clásicos de la noche. Su rock jazzístico dejó un Apolo con mucho flow de la mano de Dani, Pol (teclas y bajo) y Júlia (batería).

Sin duda, tanto el inicio (con la canción que da nombre a su disco ‘Bury me with my money’, 2016) como el final de su concierto dejaron al público entregado. Pol a momentos cogía el bajo, aunque hay que decir que se las arreglaba fabulosamente tocando los walkings de bajo con sus teclas. Virtuosismo, groove y vivencias personales son lo que hay detrás de esas canciones de Weinf, a quien hace más de un año le diagnosticaron un cáncer: “Requiem for Myself’ lo compuse durante el proceso de quimioterapia y es un álbum conceptual que gira alrededor de este tema”, explicó Weinf después de las pruebas de sonido.

Con los ganadores de la noche, Retirada!, hay que empezar por el final. Menudo bucle se montaron Albert (batería) y Cuervo (guitarra y voz) con ‘Animales’, el último tema que tocaron que dejó al público enérgico. Si bien en su disco ‘Victoria|Derrota’ (2016) es una canción de cuatro minutos largos, en el concierto lo alargaron hasta ganarse la etiqueta de postrockeros.

Nos quedamos también con ‘Planetes’ y los coros épicos en ‘Aire’, donde Albert se encargó de añadir capas y capas hasta conseguir la atmósfera perfecta. Los Retirada! consiguieron la mayoría de los votos del público y dos del jurado (Blisstopic y Unpictured), aunque los Juárez sedujeron a Sala Apolo y Primavera Sound, y Weinf consiguió el voto de Borja Rosal del Estraperlo. Pero al final el postrock de Albert y Cuervo, que combinaba voces, odas a la cotidianidad y
muchos loops, demostró que no hace falta tener más músicos encima del escenario para hacer vibrar con su música.

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